lunes, 30 de septiembre de 2013

Perú: ¿futuro sostenible?

Artículo escrito por Paul Maquet, coordinador de incidencia de la RedGE y publicado en el diario La Primera. El mensaje del Gobierno es claro: el Presidente Humala y nada menos que ocho ministros, entre ellos el premier, fueron a PERÚMIN a reafirmar que “sin las inversiones extractivas todo es ilusión”. Jiménez fue muy explícito en su discurso al señalar que el Perú es un “país minero” y que esta es “la actividad central” de nuestra economía.
Una semana después de la Convención Minera, una importante diversidad de investigadores, académicos, organizaciones e instituciones de la sociedad civil nos reunimos en una intensa semana de foros y talleres para discutir alrededor de una pregunta: ¿es sostenible ese Perú que nos quieren vender? ¿Es posible imaginar otro futuro?
Durante la semana, se compartió abundante información sobre múltiples aristas de la problemática socioambiental: desde el extractivismo informal y delincuencial (minería ilegal, tala, entre otras actividades) hasta la megaminería en cabeceras de cuenca, pasando por las grandes inversiones en la Amazonía, el gas y la matriz energética, la gran agroexportación que agota el agua, entre otros aspectos. La discusión puso énfasis en las propuestas y alternativas.

Un modelo basado en la exportación masiva de materias primas sin planificación ni adecuada regulación y fiscalización, no es sostenible ambiental, social ni económicamente. Genera multitud de conflictos sociales y abundantes impactos ambientales, y no impulsa un desarrollo económico sostenible a largo plazo. Más allá de la propaganda, lo cierto es que las inversiones extractivas generan pocos puestos de trabajo y no tributan más que otros sectores como el comercio y la manufactura.

Para iniciar las transiciones hacia un modelo más sostenible necesitamos, en primer lugar, mayores y más eficientes regulaciones a los proyectos extractivos: que se cumpla con el Ordenamiento Territorial Participativo y con la Consulta Previa, que se fortalezca el nuevo SENACE y la OEFA, y que se concreten las Evaluaciones Ambientales Estratégicas para conocer el impacto de un conjunto de inversiones en un mismo territorio.

Pero el siguiente reto es una diversificación productiva que nos permita superar la dependencia de las materias primas. Impulsar la industria, la agricultura, los econegocios, el turismo, la ciencia y tecnología, entre otros sectores que son sostenibles en el tiempo y tienen impactos significativos en la generación de empleos y oportunidades para la población.

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